Tiempo y Eternidad
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José Manuel Otaolaurruchi, L.C. |
La fuerza de la fe
¿Quién no ha escuchado decir que la fe mueve montañas? Aunque lo cierto es que nunca hemos visto a un monte saltar de un lugar a otro. ¿Metáfora? Al menos para el ciego Bartimeo la fe en Cristo le valió la salud de sus ojos corporales y espirituales, porque comenzó a seguirlo proclamando su fe en Cristo como el Mesías. (Mc.10, 52)
¿Cómo funciona la fe? Dos hombres, uno rico y el otro pobre oraban de rodillas a Dios pidiendo dinero para sus necesidades. El rico viendo que el pobre suplicaba con empeño sacó su billetera y le dijo al pobre: “toma esto y deja de distraerme al Señor”.A este pobre también le funcionó la fe.
La fe es una de las tres virtudes teologales, es decir, que nace de Dios y no es producto del querer humano. Dios la concede a quien abre su mente y su corazón a la acción de la gracia. Cuentan que Unamuno murió queriendo creer pues luchaba contra su marcado racionalismo y escepticismo, pero su corazón le reclamaba desesperadamente creer en Dios.Unamuno es paradigma del hombre moderno fuertemente influenciado por filosofías que asfixian la fe del alma, pero que en el fondo darían la vida por creer con sencillez del carbonero.
Los múltiples milagros que Jesús realizó tuvieron como condición el asentimiento de la fe. “¡Hombres de poca fe! ¿Por qué dudáis?”. (Lc. 24,38)Les echó en cara Jesús a los apóstoles en varias ocasiones: cuando el mar de galilea se encrespó y parecía que iban a naufragar; cuando se les aparece después de resucitado y ellos creían ver un fantasma; cuando se angustian por los víveres y el sustento diario, etc. La fe viene siendo como el permiso que cada uno otorga a Dios para que actúe en su vida. Para ello es importante despojarnos del manto de nuestra ceguera y dejar actuar a Dios cuando Él nos llama para curarnos.
No es indiferente tener fe o no, pues la fe incide en tu forma de pensar, querer, juzgar y jerarquizar. La fe aporta un valor trascendente a la vida; te enseña a verlo todo como venido de la mano amorosa de Dios; la fe te guía por el camino de la verdad y del bien, pues la certeza de que Dios nos pedirá cuentas de nuestros actos te ayuda a obrar responsablemente; la fe hace más ligera la cruz del dolor físico y moral, sobre todo éste último, ya que sólo desde Dios es como aprendemos a perdonar y a pedir perdón, a agradecer todo lo que recibimos; la fe te ayuda a mantenerte fiel; te impulsa a superarte y hacer mejor las cosas. Incluso es medicinal, porque la fe te alivia de la depresión, de la soledad, de las angustias y el derrotismo.El justo vive de la fe.
jmotaolaurruchi@legionaries.org