El médico precisa luego que "no son programas sobre muchachas religiosas: muchas de ellas se quedan solteras o conviven, pero tal vez en esto está la fuerza: las protagonistas definen una normalidad –que no está solamente en quien cree– en la que dicen: ‘¡Cuán afortunada soy por no haber abortado!’".
El artículo de LOR afirma luego que "estos programas atacan una fobia moderna: el miedo a los hijos. Todo el sexo que se quiere pero nada de hijos es el imperativo de hoy: bloquean la carrera, la diversión. Los programas en cuestión no alientan las relaciones precoces, no inducen a la superficialidad, sino que explican la dureza de convertirse en madre a los 18 años, hoy, y de hacerlo sin una familia".
"Ver –prosigue– a esta veintena de padres y madres cuestiona porque da cuenta de una normalidad que no existe más: tener hijos y convertirse en una familia siendo jóvenes, en el tiempo dictado por el reloj biológico, es hoy en Italia, como en muchos otros países, una excepción. También por la dificultad de encontrar trabajo, cierto, pero sobre todo por un motivo cultural que presenta a los hijos y a la familia sólo como un obstáculo para la vida ‘verdadera’".
Estos programas de MTV, dice luego el médico, "hacen bien, mientras subsiste el riesgo de otros que quieren ser a la fuerza edificantes y en los que se ve claramente lo forzado: se busca la alegría a toda costa o se evitan ciertos argumentos, cuando el drama de hoy está en que no se habla adecuadamente del aborto y la maternidad. Se habla de leyes, de ‘métodos’, de derechos, pero nadie dice realmente qué cosa es abortar, que cosa es un niño, cómo es dura y bella la familia".
Otra joven madre de estos realities comenta: "es normal que un niño te cambie la vida. Un joven se quiere divertir pero ahora estoy más en casa. Ahora me he convertido en mamá. Soy más dulce con él y con los otros".
Sin embargo, aclara el artículo, los referidos programas "no esconden las dificultades: ‘hacienda no te prende si estás encinta’ o ‘trabajo en un call center, cuatro horas al día, es todo lo que tengo’. Aparece un fuerte reclamo a quien tiene la responsabilidad de las llaves del trabajo que, cuando falta, no favorece a la familia". "En este mundo para todo hay remedio", dice luego una de las nuevas y jóvenes abuelas.
Sería bueno, resalta luego el Dr. Bellieni, que "no hubiese solo un ‘remedio’ sino caminos llanos para quien quiere tener hijos de joven, al menos del mismo modo que tiene quien piensa abortar; claro que la diferencia es abismal".
Finalmente, el artículo señala que "las muchachas que han tenido a un hijo sonríen, cuentan sus historias, a veces tristes, pero siguen contándolas y parecen mirar a los espectadores como se mira a quien no ha entendido un gran secreto. No se pretende que este programa sea un simple no al aborto: para crear una cultura distinta es suficiente mostrar, contar: la fuerza de la vida se afirma por sí sola. Basta con no censurarla".