Palabra de Vida para el Domingo 4 de Noviembre
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COLOMBIANOS EN EL EXTERIOR

Zaqueo tomò una firme decisiòn: "trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía".

hay aquì dos elementos:

UNO, para "ver" a Jesùs es indispensble tomar la decisiòn, abrirle el corazòn, estar dispuesto, aunque sepamos que no somos dignos de El.

DOS, para encontrarnos con Jesùs debemos superar "obstàculos", que en ocasiones son incluso nuestro pròjimo al actuar de una u otra forma. De hecho, ellos estàn listos para criticar: "Al ver esto, todos murmuraban diciendo: ‘Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador’". ¿Cuàntas veces las murmuraciones se vuelven un obstàculo que pone el pròjimo para llegar a Jesùs. Incluso estos son aparentemente seguidores firmes del Señor.


Palabra Dominical:

DOMINGO 4 DE NOVIEMBRE / 07

“Entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: ‘Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa’. Él bajó enseguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: ‘Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador’. Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: ‘Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más’. Jesús le contestó: ‘Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido’". (Lc 19, 1-10).

A veces tenemos la impresión de que el buen ejemplo que damos no sirve para nada y que, por más que nos portemos bien, nadie parece sentirse motivado para cambiar su comportamiento. Incluso llegan a decirte que si te portas bien es porque eres así -con lo cual a veces quieren decirte que eres un poco tonto- o bien porque no te cuesta hacer las cosas. Esto produce desánimo y no son pocos los que consideran que el buen ejemplo ya no es útil, si es que en alguna época lo ha sido. Cristo, en cambio, nos invita a seguir en esa escuela educativa que es el testimonio, especialmente el testimonio de abrazar la cruz y el de la caridad, por más que los frutos no sean los esperados. Además, esa misma penuria de frutos es útil para examinar cuáles son nuestras motivaciones, pues tenemos que amar por Cristo y ni siquiera debemos hacerlo por el fruto de conversiones que podríamos esperar obtener. En todo caso, hacemos las cosas por el Señor, por agradecimiento a Él, y confiamos en que nuestro amor sirva para que alguno reflexione y se acerque a Cristo, fuente del amor. No hay que olvidar, por último, que la vida da muchas vueltas y que los buenos ejemplos que parecían inútiles, pueden ser como semillas que esperan a germinar cuando hay una tierra y un clima apropiados, como sucede con las conversiones ligadas a momentos de dolor.