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¿Qué es pesebre?
El pesebre es un escenario doméstico del nacimiento de Jesús y se celebra en todo el mundo el 25 de diciembre de cada año.
Dentro del imaginario colectivo corresponde a la expresión de la fe popular y se monta la representación, acompañada de la Novena de Aguinaldos, el canto de alegres villancicos, los juegos pirotécnicos, las comidas y bebidas típicas y un despliegue comercial impresionante e inimaginable, pero falto de sentido cristiano.
En artículos anteriores he descrito las relaciones existentes entre Pesebre y Textos de Infancia de Jesús de los evangelios de Mateo y de Lucas.
Con el esquema anterior quiero indicar de manera original que Pesebre es el sitio catequético donde podemos situar en nuestra imaginación, la convergencia y continuidad de varios sucesos en la Historia de Salvación, la promesa profética y mesiánica del Antiguo Testamento con el cumplimiento en el Nuevo Testamento y la venida de Jesús el Mesías.
Pesebre es la cuna en la pluma de Lucas y el sepulcro en la interpretación postpascual desde las “vendas de Lázaro” de las comunidades cristianas primitivas, como lo indica la iconografía de la Iglesia Ortodoxa de Oriente, que no tuvo Renacimiento y mantiene tradiciones muy cercanas a la herencia apostólica.
Es el sitio escatológico del aquí y del ahora donde Lucas sitúa los relatos del Misterio de la Encarnación y donde a la vez los Evangelios describen la Resurrección de Cristo.
Desde su nacimiento Jesús vino destinado al sacrificio y es la figura kerigmática del Niño Jesús, que la comunidad de Mateo ha reflejado desde su propia vivencia como el cristianismo naciente.
En los relatos de infancia de Jesús, Lucas menciona tres veces la palabra pesebre en los vv. 7, 12, 16 revelando que tiene una especial y particular significación para él, que probablemente quiere poner la queja de Dios contra Israel al evocar a Isaías 1,3 "Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce mi pueblo ni discierne".
Lc: 2, 6-7 "Y sucedió que hallándose allí le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito y envolvióle en pañales y recostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón".
Lc: 2, 12 "Como señal, encontrarán ustedes al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
Lc: 2, 14 "Fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño, acostado en un pesebre".
Es diciente el hecho de que María sea quien pone a su hijo en el pesebre (cuna de piedra) y como señal los pastores (anawin) le encuentren envuelto en pañales (vendas mortuorias) en un pesebre y que los visitantes no lo hallen en brazos de su madre sino en un pesebre días después.
La afirmación teológica de Mateo y de Lucas, es un posible resultado de una proyección de fe postpascual al origen mismo de la vida de Jesús, es decir, la convicción de que el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos, es el mismo que estaba cuando la concepción virginal.
Esta concepción no la he visto en otra bibliografía en cuanto a la interpretación de la Natividad y Resurrección del Señor Jesús dentro de la expresión de la fe popular, pero coincide con Pablo en Rom:1, 3-4 “Es el mensaje que trata de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor, que como hombre fue descendiente del rey David, pero como espíritu santificador y por el hecho de haber resucitado fue declarado Hijo de Dios y se le dieron plenos poderes”.
Ambos acontecimientos, concepción virginal y resurrección, son marcas teológicas inequívocas de que en Jesús está consumándose el final de los tiempos, el comienzo de la era escatológica, la irrupción nueva y definitiva de Dios en la historia de la humanidad.
La piedad cristiana al interpretar este segmento dotó al pesebre de Bethlèem de dos animales que curiosamente son estériles.
Bibliografía:
Biblia de Jerusalem.
Pérez Escobar José: Los Orígenes de Jesús: infancia y vida oculta.
3 Los Evangelios Apócrifos
A pesar de su riqueza teológica los evangelios canónicos se muestran muy discretos sobre los detalles de la vida de Jesús, de María y de José, de la infancia y de la adolescencia del maestro.
Dichos relatos cargados de fuerte cristología y llenos de alusiones bíblicas, sólo pueden ser captados por los eruditos o los letrados, donde el pueblo no tiene ni ocasión ni preparación para entrar en los misterios de esta palabra escrita.
Así que, se necesitó algo más vivo y más concreto
La piedad judía había inventado ya no pocas leyendas en torno a personajes sagrados de las viejas Escrituras. Esta haggadá permitió al pueblo comprender y memorizar la Escritura al apropiarse de ella.
La piedad cristiana creó del mismo modo una haggadá en torno a los personajes del Nuevo Testamento, de Jesús, de los que le trataron y particularmente de María.
De aquellas leyendas surge una literatura paralela que se dedicó a escribir en las zonas oscuras de los evangelios, relatos maravillosos.
Por el siglo ll comienza una tercera generación después de la muerte del Señor, a tratar de escudriñar sobre los antecedentes familiares y cotidianos en la vida de Jesús y de sus padres, con los que se fabrican escritos, que posteriormente hasta el siglo IV circulan como “evangelios”.
Pero, dada sus condiciones literarias, su procedencia y su no-revelación, a pesar de haber recogido dichos, palabras o hechos de Jesús se denominaron desde Orígenes como apócrifos (crípticos) ocultos o no aceptados ni recogidos y a partir de Jerónimo, se denominaron así al no ser acogidos como canónicos por la Iglesia.
PROTOEVANGELIO DE SANTIAGO Siglo ll Guillermo Postel siglo XVl
EVANGELIO DE PSEUDOTOMÁS Siglo ll por filósofo gnóstico israelita
EVANGELIO DE PSEUDO MATEO Reelaboración occidental siglo lV - V
DE LA NATURALEZA DE MARIA Versión occidental
HISTORIA DE JOSÉ EL CARPINTERO Relato copto del siglo lV-V
Los “Agrafha” son una gran y abundante masa de material disperso que literalmente no fue escrito y no figuró en los cuatro Evangelios canónicos, calificándose como “Dichos extracanónicos de Jesús” y que se fueron organizando desde los Padres de la Iglesia hasta el año 500 d.C.
Más tarde este material fue escrito al ser absorbido por los Evangelios Apócrifos que a fin de cuentas es un amasijo de toscos materiales, producto de la devota y delirante imaginación de ciertos cristianos del siglo ll.
Estos relatan muchas etapas de la vida de Jesús, María y José, pero dentro de los llamados Evangelios de infancia, el texto más antiguo es el Evangelio de Jacobo conocido por Justino e Ignacio de Antioquía, más tarde llamado Evangelio de Santiago y en el siglo XVl denominado como “Protoevangelio de Santiago” por Guillermo Postel.
Este apócrifo data del siglo ll elaborado de los relatos de infancia de Mateo y de Lucas con una buena dosis de novela popular que desconoce las instituciones judías que menciona; tiene más de cien manuscritos en griego, con versiones en siríaco, etiópico, copto, árabe, paleoeslavo, armenio etc. Hoy causan sensación dentro de los medios de comunicaciones populares, mientras que sus refutaciones no se difunden.
Algo más tarde un filósofo gnóstico israelita escribe el “Evangelio de Pseudo Tomás” presenta al niño Jesús como un muchacho terco y caprichoso que infunde más temor que evangelio, a manera de entretenimiento religioso.
Más tarde con estos dos se confecciona una reelaboración en occidente entre los siglos lll y lV como el “Evangelio de Pseudo Mateo”.
Escrito luego el texto “De la Naturaleza de María” por esa misma época, este relato circuló por occidente con una gran difusión, mientras que otra obra “La Historia de José el Carpintero”, escrita en copto, queda en Oriente hacia el siglo lV. En el año de 662 d.C. se escribe “Vida de María” por Máximo el Confesor quien hablando de sus fuentes, relata que desde mediados del siglo V en Jerusalén donde se mantuvo siempre viva una tradición recogida por los autores apócrifos, relacionada con que allí, cerca de la puerta de la piscina probática o de las ovejas, se encontraba la casa de María.
La iconografía de esta festividad iniciada desde el Protoevangelio de Santiago y trasmitida por lo Padres de la Iglesia fue madurando con los escritos de: Gregorio de Neocesarea, el Taumaturgo, el gran Atanasio de Alejandría, Gregorio de Niza (335-395), Dionisio Aeropagita y otros.
La festividad del Nacimiento de María fue aprobada después por Juan Damasceno (675 a 749 d.C.), Andrés de Creta (740 d.C.) y el patriarca Focio (897 d.C.).
Es necesario conocer estos textos, pues estas leyendas y mitos han impregnado el imaginario colectivo cristiano que hoy ronda entre nuestras fuentes de interpretación popular en los pesebres.
Bibliografía
Biblia de Jerusalem
Brown Raymond E.: El nacimiento del Mesías.
Michaud J.P.: María de los evangelios.
Passarelli Gaetano: El icono de la Navidad de la Madre de Dios.
Perrot Charles: Los relatos de infancia de Jesús.
Santos Otero A.: Los evangelios apócrifos.
Del pesebre paleocristiano
Podrá establecerse una síntesis evolutiva del pesebre a partir de esta época mediante los antecedentes que alcanzaron una manifestación concreta en los primeros 12 siglos de la cristiandad popular.
La etiogenia de la celebración y conmemoración del nacimiento de Jesús se remonta a los siglos III y IV cuando la cristiandad celebraba este acontecimiento con mayor énfasis.
La importante y convencional fecha se ubica entre los años 246 y 336 d.C. cuando reunidos en una importante asamblea de teólogos, tras analizar y estudiar las tradiciones llegadas hasta ellos y apoyados en las festividades romanas del solsticio de invierno, determinaron como el día del Christus Natus el 25 de diciembre.
Es en ese mismo año que en el calendario de la Iglesia Católica, el Cronógrafo Romano honra el nacimiento de Jesús, donde se lee “VIII Kal. Jan Natus Christus in Betlem Iudae” que traduce “Anuario del nacimiento de Cristo en Belén de Judea”
A mediados del siglo IV se incorporan la figura de San José, los pastores y la estrella que guía a los Sabios de Oriente.
Con la aparición de los Evangelios Apócrifos se fue aportando excelente cantidad de material literario que ingresó en el imaginario cristiano para dar color a las representaciones del pesebre.
En uno de ellos el Evangelio apócrifo armenio de Infancia, se relata el cortejo de los Magos de Oriente y por primera vez en el siglo IV se conocen los nombres de Melkom, Balthasar y Gespar quienes a los dos años de edad de Jesús le visitaron ya no en un Portal sino en la casa de María y de José haciendo paralelo con la cita de Mateo 2,10-12 “entraron en una casa”
Posteriormente recordando el Evangelio de Lucas Jesús nace en un pesebre, posiblemente en una gruta, cerca de Belém, Bet Lahamn o “Casa de pan” puesto que allí se abastecían las gentes de este alimento.
El Papa Liberio (352-366) mandó construir en el Roma sobre el monte Esquilino una iglesia hoy llamada liberiana y en una de sus capillas se veneraban cinco astillas del pesebre (cuna) que según Lucas 2,6-7 fue la humilde cuna de Jesús.
Todos los 25 de diciembre el Papa oficiaba una misa por lo que pronto esa Iglesia fue conocida como la Santa María del Pesebre. Dicho acontecimiento papal afianzó y extendió en el mundo cristiano la celebración de la Liturgia de Navidad, que durante los siguientes cuatro siglos originó la construcción de muchas Iglesias con la advocación “del Pesebre”
Todos esos datos desmienten la piadosa tradición según la cual San Francisco de Asís dio origen a la representación plástica del Pesebre o Nacimiento de Cristo.
Desde entonces las artes en pintura, talla, escultura, música, poesía y teatro han producido obras maestras que tienen como tema central “El nacimiento de Cristo”
Surge en Asís (naciente) de la Umbría italiana, un hombre cuya transformación de muchacho dedicado a la vida muelle en un verdadero hombre religioso es don Juan Bernardone hijo de Piero y de Pía, rica familia de mercaderes que más tarde será San Francisco de Asís.
Era la navidad de 1223 cuando Francisco lejos de casa, desea en Greccio, experimentar una vivencia de las condiciones infrahumanas en que debió nacer Jesús.
Allí junto con Juan Velita su amigo tuvo la idea de montar un escenario didáctico a lo vivo para que las gentes humildes pudieran comprender el Nacimiento del Redentor.
Utilizó una gruta y en colaboración de sus frailes y feligreses colocaron un niño en medio de sus padres y de una mula y un buey, según relata su primer biógrafo Tomás de Celano.
Era el primer pesebre corpóreo, al ser laico Francisco, solicito permiso para la celebración con la colaboración del obispo Ugolino y la dispensa del Papa Honorio III.
Francisco, cantó la Epístola y este acontecimiento marcaría el inició de esta piadosa costumbre navideña del pesebre, extendiéndose por la Europa y llegando a su pleno desarrollo durante la segunda mitad del siglo XVII en el reino de Nápoles.
Un día este hombre que hizo del Misterio invisible de Dios su experiencia cotidiana y sencilla, Francisco de Asís, abismado ante el amor de Dios hecho hombre, pequeño y pobre, quiso dar visibilidad al Misterio y nacieron los pesebres.
Mientras haya tiempo, mientras haya escenario para Dios y su enviado en el mundo, mientras haya hombre y ante Dios todo hombre es un pobre, habrá pesebres que nos harán soñar que estamos sin cesar invadidos por el Misterio del amor acuciante de Dios.
Con el tiempo las figuras humanas se sustituyeron por tallas de madera y las figuras de sibilas y de profetas desaparecieron hasta quedar las que hoy conocemos, pero Francisco de Asís continuará siendo el patrono de nosotros los pesebristas y belenistas.
Bibliografía:
Biblia de Jerusalem.
Alcolea y Gil Santiago: El Belén, expresión de un arte colectivo.
Rodríguez Garcés Carlos Augusto: 45 - Jesús, María y José.
Rodríguez Garcés Carlos Augusto: ¿Qué sabes sobe el pesebre?
Pedroza Pedroza Amadeo cmj: La Santa Cuna.
Torres Fajardo Álvaro: 2 - Dar visibilidad al Misterio.
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